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Patrícia Soraya Mustafa
Profesora Doctora en la Universidad Estadual Paulista – UNESP – Franca, estado de San Pablo, Brasil

Los retos del trabajo social frente al agravamiento de la cuestión social durante la pandemia de la COVID-19

Since the Covid 19 pandemic arrived in Brazil in March 2020, I have been concerned, as a social worker, professor and research, that the pandemic would affect more those in the worst living conditions and would aggravate the social issue in Brazil even more. So we began to follow these issues, writing in newspapers and giving lectures. Our hypotheses were correct: by the end of May 2021, Brazil has reached a death toll of 462,000 people, and several studies (see MUSTAFA, 2020) show that the highest mortality rate is for adults with low schooling; therefore, those who have the worst jobs and salaries, and those who live in favelas and the poorest neighbourhoods. Furthermore, blacks die the most from Covid 19 when compared to whites (MUSTAFA, 2020). There is still an increase in unemployment, 14.8 million Brazilians, and the growth of hunger, which currently affects 43.4 million people (20.5% of the population) (Rede Brasileira de Pesquisa em Segurança Alimentar e Nutricional, 2021). Thus, social workers have an ethical commitment to highlight these issues and demand public policies to address them.

Introducción

El trabajo social como profesión que trabaja directamente con las expresiones de la cuestión social debe, en tiempos de pandemia, tal y como hemos vivido desde marzo de 2020, acompañar, investigar y evidenciar si la misma agrava aún más estas expresiones (de la cuestión social), como el paro, la pobreza y el hambre. El trabajo social, al arrojar luz sobre estas cuestiones, muestra la necesidad de hacer frente a las mismas, y para eso son necesarias políticas públicas, especialmente sociales, siendo las(os) trabajadoras(es) sociales quienes van a poner en práctica estas políticas con el reto de atender a las necesidades sociales.

En este artículo señalo mi preocupación, como trabajadora social, profesora e investigadora del área de la cuestión social y política social en relación a la siguiente pregunta: ¿cómo queda la cuestión social y sus manifestaciones en Brasil con la llegada de la pandemia de la Covid 19? Así, empezamos a analizar estas cuestiones, investigando, escribiendo en periódicos e impartiendo conferencias. Nuestra hipótesis era que la pandemia afectaría más aquellos que ya estaban en peores condiciones de trabajo y de vida, y hoy, inicios de septiembre de 2021, vemos que nuestra hipótesis era correcta: Brasil ha llegado a 582.000 personas fallecidas, y varias investigaciones (ver en Mustafa, 2020) atestiguan que la mayor tasa de mortalidad se encuentra en adultos con baja escolaridad, por lo tanto, los que tienen los peores trabajos y sueldos, y aquellos que residen en favelas y barrios más pobres. Además, los negros son los que más mueren por Covid-19 cuando se comparan con los blancos (Mustafa, 2020). Se observa un aumento del desempleo, 14,4 millones de brasileños/as están en situación de paro en el segundo trimestre de 2021, y el crecimiento de la inseguridad alimentaria que afecta actualmente 43,4 millones de personas, y 19 millones de brasileños/as, que, de hecho, pasan hambre (Red Brasileña de Investigación en Seguridad Alimentaria y Nutricional, 2021). Así, nosotras/os trabajadores/as sociales tenemos un compromiso ético-político en el sentido de evidenciar estas cuestiones y exigir políticas públicas para hacer frente a las mismas.

Este artículo se propone a evidenciar el impacto social de la pandemia, es decir, cómo se quedó la cuestión social brasileña en este período (sus principales expresiones), y afirmar la importancia del/a trabajador(a) social en estos momentos, sea para arrojar luz a estos fenómenos, sea actuando directamente con ellos a través de las políticas públicas.

La cuestión social en tempos de pandemia en Brasil y el trabajo social

Primero, hace falta conceptualizar lo que se entiende por cuestión social, y decir que ésta tiene su génesis en las relaciones desiguales que se establecen entre la clase trabajadora y la clase burguesa. Desde el principio de la Revolución Industrial inglesa, Marx (2017) ya apuntaba a través de sus estudios que el “trabajo libre” y asalariado no posibilitaba que la clase trabajadora lograse satisfacer sus necesidades sociales. Así la cuestión social es inherente a la manera en cómo el trabajo se organiza en el capitalismo. Aunque los trabajadores evidencian por medio de sus luchas los problemas generados por este tipo de trabajo, y han logrado más o menos, dependiendo de las fuerzas sociales y de la formación social de cada país, derechos sociales y regulación social del trabajo, la cuestión social persiste, de manera diferente en cada país, por supuesto.

Con la llegada del capitalismo financiero1, en la actualidad, que Iamamoto (2008) llama de tiempos de “capital fetiche”, se presencia según esta autora:

...la banalización del humano, el descarte e indiferencia de la gente, raíz de las nuevas configuraciones de la cuestión social en tiempos de las finanzas (Iamamoto, 2008, p.125. Traducción propia).

Así, de acuerdo con Iamamoto (2008, p.125):

la cuestión social es más que las expresiones de la pobreza, miseria y “exclusión”. Condensa la banalización del humano […]. La subordinación de la sociabilidad humana a las cosas – al capital-dinero y al capital-mercancía, - retrata, en la contemporaneidad, un desarrollo económico que se traduce como barbarie social (Traducción propia).

A partir de este entendimiento de la cuestión social, bajo la supremacía del “capital fetiche”, evidenciaremos como ésta se expresa en tiempos de capitalismo financiero y pandémico en un país de capitalismo periférico y dependiente como Brasil, lo que se traduce, según Fernandes (1975), en una organización social muy desigual, con una minoría social dominante que retiene para sí todos los privilegios, como si fuesen derechos y que excluye a los demás de la gran mayoría de todos los derechos, como si fuera natural. Se trata de una “burguesía tiránica” y una “democracia restricta”, que crea un Estado autocrático burgués. (Fernandes, 1975).

Esta desigualdad social dejaba el país como el 7º más desigual del mundo, de acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano de 2019, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), y el más desigual de América Latina, aunque, concomitantemente y de manera contradictoria sea un país rico, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) en 2019 era de 6,8 trillones de reales. La concentración de riquezas ha aumentado durante la pandemia, según la Revista Forbes (Dolan, 2021), 22 brasileños entraron o regresaron a la lista de personas con al menos 1 billón de dólares en patrimonio, en 2021. En el total son 65 brasileños en la lista y 2.755 en todo el mundo (660 más que en inicio de 2020).

Por otro lado, hay millares de personas viviendo de manera miserable. La pobreza en América Latina ya crecía antes de la pandemia, como asegura CEPAL en su informe Panorama Social de América Latina de 2019, por lo tanto, ya era una tendencia en el continente. Datos de Brasil (IBGE/PNAD, 2019) evidenciaban que 50% de la población brasileña (104 millones de personas) tenían una renta per capita de R$413,00 mensuales, y 5% de los/as brasileños/as (10,4 millones de personas) una renta de apenas R$51,00 mensuales. El índice de paro también ya era alto, afectaba 12,6 millones de brasileños en 2019 y el 41,4% de sus trabajadores tenía trabajo informal, o sea, sin contrato de trabajo y, por lo tanto, sin ningún derecho relacionado al trabajo (IBGE/PNAD, 2019). Además, ya había un crecimiento de personas que vivía en la calle. Solo en la ciudad de São Paulo, ciudad más poblada de Brasil, fueron estimadas cerca de 40 mil personas viviendo en sus calles en 2019 (Movimiento Nacional de la Población que vive en las calles (MNPR)), y vivían en favelas, cerca de 12 millones de personas, de acuerdo con el último Censo de IBGE (que está desactualizado, seguramente este número ha aumentado, desgraciadamente).

Como el lector puede observar, antes de la pandemia la cuestión social brasileña ya se presentaba de manera bastante grave, y con su llegada, se agrava aún más.

Con la pandemia el impacto en la pérdida de trabajo, por ejemplo, ha aumentado, llegando a la tasa de paro que hemos indicado arriba. Por supuesto que el estrato de la clase trabajadora más pobre, aquellos en paro, con baja escolaridad, bajos sueldos, que en Brasil predominantemente se constituye por los negros/as, son los(as) más afectados(as) por la pandemia. El Instituto de Estudios socioeconómicos - INESC (2021, p. 46) en uno de sus estudios dice que los barrios más pobres y periféricos, y la gente negra fueron los que recibieron los impactos más nocivos de la pandemia, con las tasas más altas de mortalidad por el virus.

OXFAM, en su Informe de 2021, afirma que el impacto de la pandemia en la salud afecta más a los más pobres, y eso se relaciona con el hecho de que las desigualdades sociales y económicas preexistentes afectan a la salud. Las personas más pobres además de que están más expuestas al virus, pues, viven en calles o en viviendas con mucha gente, en barrios sin agua y saneamiento básico, también son aquellas que no pudieron estar en cuarentena y tuvieron que salir a trabajar, puesto que o se morían del virus o de hambre – Según OXFAM (2021, p.35): “Estudios realizados en varios países muestran que las tasas de infección y mortalidad por Covid-19 presentan una nítida influencia social”. En Brasil no fue diferente.

Esta barbarie social en Brasil, se vió agravada no solo por la pandemia, sino también y mucho por un gobierno que, en todo tiempo de crisis sanitaria, permaneció negando la propia pandemia, las indicaciones de la ciencia para hacer frente a la misma, insensible a la muerte de casi 600 millones de personas, y con medidas (políticas públicas) no suficientes para contener las muertes y la crisis económica y social. Frente a esto los/as trabajadores/as sociales brasileños/as estaban en todo momento atentos(as) a la cuestión social, haciéndola evidente, buscando de todas las maneras posibles hacer frente a todas sus manifestaciones, tornando las pocas políticas sociales existentes efectivas, y denunciando la situación social, al mismo tiempo que exigían que el Estado dejase de lado los presupuestos neoliberales para lanzar las políticas sociales necesarias para hacer frente de este caos social.

Muy poco, de hecho, fue efectuado en este sentido, y llegamos a 2021 con una inversión por parte del Estado para la pandemia que no ha frenado el agravamiento de la cuestión social, y el crecimiento exponencial de muertes, de forma que no pudieron evitarse, como se observa en el siguiente gráfico.

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Siga Brasil e Ministerio de Saude Elaboracao: Equipe Inesc.

En realidad, el gobierno ignoró en su presupuesto de 2021 la pandemia, como si esta hubiese terminado. No solo no terminó, sino que aún las cifras de muertes son significativas (algunos días más de 3.000 muertes, llegando entre enero y junio de 2021 a más de 320 mil personas muertas), mostrando la permanencia de la situación de urgencia sanitaria y su impacto aún sin saldos realmente positivo.

Como se observa el presupuesto destinado al combate a la pandemia en 2021 estuvo muy por debajo de 2020 y ha ignorado completamente la pandemia y las expresiones de la cuestión social que se agravaron con esta.

Conclusión

De manera muy sintética intentamos evidenciar como se agravaron algunas de las expresiones de la cuestión social (como el paro, la desigualdad social y el hambre) en tiempos de pandemia de Covid-19 en Brasil. Lo hicimos por entender que constituye tarea de los(as) trabajadores(as) sociales evidenciar, analizar e interpelar la cuestión social, con el fin de afrontarla y no naturalizarla, a la usanza de los economistas ortodoxos. Esto, sin menospreciar los límites que para esta labor encuentran los profesionales del trabajo social en las sociedades capitalistas.

Bajo a este escenario caótico, presentado en la síntesis que representa este trabajo, se colocan como desafíos del trabajo social:

Todos estos desafíos presuponen el enfrentamiento a las desigualdades generadas por el capitalismo dependiente, la crítica contundente a la política neoliberal hegemónica y al actual gobierno de Brasil. Éste perpetua tanto uno como el otro, pero, no solo perpetua, sino que agrava aún más las desigualdades sociales, étnicas y de género, y lleva al país a un completo desastre social.

Referencias

Chesnais, François. (1996). A mundialização do capital. São Paulo, Xamã.
Dolan, Kerry A. (Ed.) et al. Forbes world´s billionaires list: the richest 2021. [S.l]: Forbes, 2021. Disponible a partir de: forbes.com
Fernandes, Florestan. (1975). Capitalismo Dependente e Classes Sociais na América Latina. Rio de Janeiro: Zahar, 2ed.
Iamamoto, M. V. (2008). Serviço Social em tempo de capital fetiche: capital financeiro, trabalho e questão social. 3ª. ed. São Paulo: Cortez, 2008
IBGE/PNAD. (2019). Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílio. Agência IBGE. Disponible a partir de: agenciadenoticias.ibge.gov.br
Instituto de Estudos Socioeconômicos (INESC). (2021). Balanço semestral do Orçamento Geral da União – janeiro a junho de 2021. Brasília: INESC. Disponible a partir de: inesc.org.br
Marx, Karl. (2017). O capital: crítica da economia política: libro I. Tradução Rubens Enderle. 2ªed. São Paulo: Boitempo, 2017.
Mustafa, P. S. (2020c). Impactos sociais da COVID-19 no Brasil: Alguns apontamentos. Boletín mirando al sur: El tiempo que vivimos. Covid-19 y su impacto en nuestras sociedades. 248, 219-225. Disponible a partir de lume.ufrgs.br
Oxfam (2021). O vírus da desigualdade: Unindo um mundo dilacerado pelo coronavírus por meio de uma economia justa, igualitária e sustentável. Disponible a partir de oxfam.org.br
Rede Brasileira de Pesquisa em Segurança Alimentar e Nutricional (Penssan). Olhe para a fome: o desafio é de todas e todos nós. Disponible a partir de: olheparaafome.com.br